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Friday, January 06, 2012

Five reasons why the spanish economic tandem Mr De Guindos-Mr Montoro will not deliver

1. Under the current economic circumstances, what we need is only one economic voice. What’s the point in having one budget minister and one economy minister? There are several overlaps. Mr Montoro draws the 2012 budget but at the same time Mr De Guindos is writing a new law (to be passed in March) which would empower him with green/red lights powers in regional goverments budgets.

2. Spain needs to improve its competitiveness levels against Germany and other competitors. What’s the solution? Easy. Just rename the economic minister calling it “economic and competitiveness minister”. Is there any other measure apart from that? It reminds me Orwell’s 1984 and its Ministry of Plenty.

3. Read the FT’s interview where Victor Mallet asks De Guindos for two times: How are you going to create jobs and growth at the same time you rise taxes? No one knows yet.

4. To run a government is like playing chess: it’s very important (crucial) how you start playing, what’s your first movement. What has been the first economic measure taken? A tax rise. Any measure to create growth and jobs? See above # 3.

5. Both Mr Montoro and Mr de Guindos are skilled professionals but simply do not fit for the position. De Guindos was Lehman president (spanish office) and did nothing to even stop the subprime mess nor he left Lehman before the collapse. It seems to me he is not the kind of person who faces problems and try to sort them out. He rather would mask it in phrases all fluff.

Mr Montoro is professor of university, although he is member of the PP ruling party, and former budget minister with PM Mr. Aznar (2000-2004), so he helped create the real estate bubble with elements such as the income-tax deductions for mortagage loans and 0% measures to favour renting instead of buying homes.

Both Mr Montoro and Mr De Guindos would be good in receiving the visit of “The Ghost of Christmas Past”, like Mr Scrooge in Dickens “A Christmas Carol”. The ghost would remind them how to avoid previous failures (self-criticism, groupthinking, bubble-prone economic policies,….).

Good luck to both.


Cinco razones por las cuales el tandem De Guindos-Montoro fracasará

5.2.12.

Me alegra comprobar cómo mis opiniones del 6 de enero sobre el más que probable fracaso del tandem Montoro-De Guindos es compartido por otros expertos (eso sí, un mes después), por ejemplo leer este link.

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En esta noticia de EL PAIS del 11 de enero, Montoro (ministro de Hacienda) tuvo que salir matizar unas opiniones de Luis de Guindos (Ministro de Economía) sobre la intervención del Estado en el proceso de aprobación de presupuestos de las CCAA. Tambien fue una prueba inicial de que mi post del pasado 6 de enero no iba muy desencaminado...

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1.- La actual situación económica obliga a tener ideas claras, rumbo fijo y sentido común. La existencia de un ministro de Hacienda y otro de Economía no facilita las cosas, mas bien las complica. ¿Cómo se distribuyen tareas que deberían partir de una misma cabeza? Montoro hace el Presupuesto y De Guindos habla en el FT sobre el techo de gasto y menciona, al pasar, una ley que aprobará para llevar de la mano a las CCAA en temas presupuestarios. Solapamiento es igual a ineficiencias. No están las funciones claras. Mi opinión es que debería haber sólo un Ministro de Economía y que de este/esta dependiese la secretaria de Hacienda.

2.- El propio nombre del Ministerio de Economía y Competitividad nos dice que para Rajoy es más importante la fachada, la estética y la escenografía que realmente el contenido y el programa de acción. España necesita mejorar la competitividad de su economía. ¿Cómo lo conseguimos? Le ponemos el nombre al ministerio y listo, el resto se consigue por arte de magia. Hace tiempo el PP, en la oposición, y con razón, se quejó del Ministerio de Igualdad de Zapatero. Alguien seguro recuerda que en la novela 1984, de Orwell, al ministerio de Economía se lo llama de la Abundancia (Ministry of Plenty). Seguramente Rajoy y su equipo leyeron antes 1984 para decidir el nombre del ministerio.¿Qué gran política de mejora de la competitivad quieren impulsar?

3.- La propia entrevista a De Guindos que le hace Victor Mallet, del FT . El periodista le pregunta por dos veces que cómo iba a conseguir crecimiento económico y empleo con el ajuste que estaba imponiendo. Guindos no da respuestas. Habla del ajuste, de que subir impuestos duele, que el ajuste da confianza a los mercados, que eso atrae a inversores, reforma laboral, bla bla. No hay ideas ni proyecto real.

4.- Gobernar es jugar una partida de ajedrez. Es tremendamente importante la jugada inicial en un gobierno recién elegido, sobre todo por las señales que da. Y mi opinión es que la primera señal a dar debería ser la de un gobierno con valor para tomar decisiones de calado. ¿Y qué es lo primero que hacen De Guindos y Montoro? Subir impuestos y volver a incluir la fatal deducción para vivienda habitual en el IRPF, que lo único que tiene es un efecto burbuja tremendo. Pero para subir impuestos a las clases medias no hay que tener valor. El valor se hubiera demostrado, además, lanzando un mensaje de ataque total a la evasión impositiva, y quitando la nacionalidad española (como bien sugiere Manuel Conthe) a aquellos ricos famosos que fijan su residencia fuera de España para no pagar impuestos (Montserrat Caballé, Fernando Alonso, etc). O declarando una amnistia fiscal, permutando el dinero amnistiado por "bonos de competitividad" (pagando cupón del 1% al 5º año, por ejemplo) y que se hubieran destinado a invertir en sectores punteros creadores de empleo, energias verdes, etc.

5.- Los propios perfiles de De Guindos y Montoro no ajustan para nada al momento actual. De Guindos está bien formado (es técnico comercial y economista del Estado), y habla inglés. Pero (más bien por omisión) colaboró en la quiebra de Lehman Brothers, siendo su presidente en España. Formó parte del staff económico de gobiernos anteriores del PP y PSOE. Pero la inexistencia de autocrítica en la quiebra de Lehman, y sus primeras declaraciones como ministro, me hacen pensar que no es una persona que asuma realmente los problemas y los ataque con fuerza. Va a lo fácil. Todo el espíritu reformador pregonado por el PP antes de las elecciones se ha quedado en que el gobierno ZP ha sido un desastre, y que ha dejado agujeros en todos lados.

Montoro es catedrático de Hacienda, y ex ministro de Hacienda entre 2000 y 2004, pero forma parte del aparatchik del PP y por tanto demasiado sesgado para no volver a cometer los errores que le llevaron a él, Rato y Aznar, entre 1996 y 2004, a crear una burbuja inmobiliaria insostenible.

Tanto a De Guindos como a Montoro les iría bien que, como al avaro Sr. Scrooge del clásico de Dickens “Una canción de navidad”, un fantasma del pasado les hiciera recordar todos los fallos que tuvieron para no volver a cometerlos ahora. Solo austeridad, liberalizaciones varias, subidas de impuestos, y declaraciones de intenciones en medio de una recesión, llevan al desastre.

Saturday, December 03, 2011

Ahora les contaré la verdad

El Gran Wyoming siempre empieza su programa “El intermedio” (La Sexta) con la siguiente frase: “Ya han visto las noticias, ahora les contaremos la verdad”.

Déjenme ahora que les diga la verdad (bueno, una mezcla entre verdad y algo de ironía) sobre lo que significan muchos acrónimos o siglas sobre instituciones y organismos financieros, que pululan por la prensa diaria a raíz de la crisis financiera, y sin querer ser exhaustivo.

IMF: International Monetary Fund, lo que en España conocemos como FMI, en realidad, y teniendo en cuenta que aunque la dirección del Fondo (Mrs.Lagarde) tiene claro lo que hay que hacer, los países-accionistas no, sus siglas son Ineffective Monetary Fund (Fondo Monetario No Efectivo).

EFSF: European Financial Stability Facility (Facilidad Europea para la Estabilidad Financiera). Es el fondo europeo que se supone debe hacer algo para salir de la crisis de la deuda soberana. La verdad es que de momento ni tiene la capacidad monetaria ni la voluntad política para cumplir esa misión. Por eso, la opinión pública debería saber que sus siglas son: European Fallacy for Shambles Financing (Falacia Europea para una Financiación Caótica)

OECD: en España la conocemos como OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Es un organismo formado por los países más desarrollados (¿!) del mundo (una treintena), y sirve en teoría para coordinar las políticas económicas. Realmente, y vista la crisis que vivimos desde 2007, sus siglas significan: Organisation for Extending Crisis and Depression (Organización para Extender la Crisis y la Depresión).


WB: World Bank (Banco Mundial). Es la institución hermana del FMI. Las dos se crearon en Bretton Woods, en los años 40 después de la II Guerra Mundial, como ideas originales de JM Keynes. El FMI debería garantizar ayuda a países en momentos de crisis de balanzas de pagos, mientras que el WB debía hacer préstamos en países en vías de desarrollo, típicamente infraestructuras como carreteras, redes de alcantarillado para ciudades, etc. Para dar esos préstamos a países poco desarrollados, el WB pide prestado en los mercados internacionales y como sus accionistas son países (o eran) solventes, puede financiarse a tipos de interés muy bajos (tipos que los países receptores no podrían obtener nunca). ¿Durante esta crisis, alguien ha escuchado algo del WB? Por ello, sus siglas significan: ¿Why Borrowing? (¿Porqué pedir prestado?)

EBRD: European Bank for Reconstruction and Development. ¿Su nombre lo dice todo, no? Pues no, no ha hecho nada a raíz de la crisis, al menos que sea creación de puestos de trabajo a raíz de sus préstamos para el desarrollo en países europeos. Por ello hay que rebautizarlo como: European Bank for a Ruthless Depression (Banco Europeo para una Depresión Inexorable).

S&P: es la agencia de rating, Standard and Poor’s. Dado su track record en la crisis, donde otorgaba la máxima calificación (rating AAA) a cualquier título que se movía, en un especie de proceso automático donde los analistas se sentaban a esperar a quien poner la AAA siempre que los emisores pagasen, sus siglas se reconvierten a: “Sit and Pay” (Sentarse y Pagar)

Saturday, October 22, 2011

Fiebre de rating

Todos los actores del drama financiero que viene ocurriendo desde el verano del 2007 han sido cuestionados, pero ahora le toca el turno a uno que todavía no lo era tanto: las agencias de rating.

Según el Financial Times (edición 21-10-11), las agencias de rating están a punto de sufrir un gran cambio producto de que la Comisión Europea quiere, mediante nueva regulación en estudio, romper su modelo de negocio. Actualmente hay tres grandes agencias. Se les acusa de dos cosas:

1) Antes de 2007, haber calificado muchos títulos subprime como AAA (la mejor nota) para meses después, cuando los impagos no hacían más que multiplicarse, degradarlos hasta D (en quiebra).


2) Desde el estallido de la crisis de deuda europea, las agencias parece que, producto de la “sobre-reacción” producida por su “tranquilo” comportamiento durante la burbuja inmobiliaria americana, ahondan todavía más en la herida, bajando ratings a países que han empezado planes de ajuste severos (Grecia, Portugal, España, Italia) y que lo que menos necesitan ahora es que se les encarezca la financiación (por bajada de rating)

Las propuestas van en la línea de favorecer la competencia, obligando a emisores de deuda a cambiar de agencia de rating más seguido, y a prohibir calificaciones de rating a países bajo planes de rescate. Además los modelos de rating tendrán que ser puestos a consulta y ser aprobados por la Esma (autoridad de mercados europea).

Los contrarios a estas medidas razonan que, si no gustan los ratings, lo que no se puede hacer es “matar al mensajero”. Lo lógico, según estos, es cambiar el mensaje con soluciones creíbles.

En declaraciones al Financial Times, Michael Barnier, Comisario de Mercado interior, argumentando a favor de la propuesta de reforma, dijo que “no es que el termómetro cause la fiebre, pero el termómetro tiene que funcionar bien para dar la medida exacta de fiebre, sin exagerarla”. El paralelismo entre termómetro y agencias de rating es claro. Pero ¿quién tiene que decir si el termómetro funciona bien? ¿El médico, la compañía que lo fabrica, el paciente, un grupo independiente de académicos?

En sus declaraciones Barnier da por descontado que la Comisión Europea sabrá identificar qué termómetro funciona bien y cual no. ¿Son mejores y más listos los funcionarios de la Comisión que todos los analistas del mercado juntos?.

Este debate remite al problema de siempre: ¿El Estado tiene que intervenir o debe dejar al mercado que funcione solo?. La respuesta casi siempre es la misma, pero se aplica poco: dejemos al mercado, pero si vemos fallos, que el Estado intervenga. La cuestión es cómo tiene que intervenir.

¿Obligar a cambiar de agencia de rating tiene sentido y es viable? Pasa mas o menos como con las auditoras. Hay 4 grandes en el mundo, las Big Four. Decir que queremos más competencia es algo loable pero, ¿es factible que una agencia de rating pequeña, con pocos recursos, local, pueda calificar al Banco Santander (más del 85% de sus ingresos ya no son en España) o Nabisco Royal?. Ojalá pudiera. Pero no tendrá ni la experiencia, ni la capacidad logística para hacerlo, y por tanto no le será rentable.

¿Qué una autoridad europea tenga que aprobar los modelos de rating es algo lógico? Si, pero que tengan que ser puestos antes a consulta pública puede hacer que un modelo al final se transforme en un bien público y entonces ninguna agencia tendrá incentivos a invertir dinero en su desarrollo.

La reforma parece que no toca el problema de que quien paga el rating es el propio emisor, lo cual plantea un choque de incentivos: nadie muerde la mano que le da comer.

Una posibilidad es que sean los propios inversores quienes paguen las calificacions de rating. Ellos son los máximos interesados en conocer realmente el rating de su inversión y no notarían en absoluto el coste de la misma, si esta fuese un porcentaje mínimo sobre la inversión hecha. Sobre el total de un emisión normal (1000 millones de euros los Estados, y bancos, 200-300 millones una gran empresa), el coste del servicio de rating es inmaterial.

En resumen, resultado de la posible reforma europea: las agencias de rating dejarán el trabajo de calificar empresas y países, y una autoridad pública europea tendrá que asumirlo. ¿Eso es lo que quiere Barnier?.

Un rating tiene que tener una sola característica: ser fiable. Y para eso hace falta que quien lo construya tenga los incentivos bien alineados. Una agencia de rating pública no los tendrá, pero tampoco una agencia privada que tenga que sufrir la reforma de Barnier.

Wednesday, August 17, 2011

Sala i Martin en deuda

El siguiente post fue publicado (en versión corta) en La Vanguardia dentro de Carta de lectores. Cliquee aquí para leerlo.

El original era el siguiente:

En este artículo de Sala i Martin publicado en La Vanguardia del 17-8-2011, el profesor nos da una clase de "economics 101" sobre lo que son las crisis y de cómo (con el beneficio de la retrospectiva) todos los gobiernos se han equivocado al intentar solucionar la crisis en la que estamos desde 2007.

Dice el economista que hay tres tipos de crisis, de demanda (se soluciona con gasto publico), de oferta (se soluciona con aumentos de productividad vía reformas estructurales) y de exceso de deuda.

La crisis del 2007 -según el distinguido profesor de Columbia-empezó siendo de exceso de deuda, que derivó en 2010 en crisis de oferta. Sin embargo los gobiernos reaccionaron como si fuera una crisis de demanda, con aumentos de gasto público que ahora nos pasa factura.

El impecable argumento de Sala i Martin sin embargo nos ha quedado debiendo algo, y esto hace que el artículo carezca de utilidad práctica. Nos ha quedado debiendo, como muchos economistas, respuestas prácticas.

Sala se queja de los gobiernos, se queja de los que atacan al mercado, de falta de liderazgo, ...pero si el lector lo analiza detenidamente, no dice cómo se solucionan las crisis de exceso de deuda, que según el es el gran problema en la actualidad.

Su solución es (no se rían) "reduciendo la necesidad de pedir prestado". Es como si un médico dijese al paciente con mucha fiebre que la solución es que la fiebre baje... pero ¿cómo, doctor?: se mi irá sola? me tomo algo? pido consejo a otro médico?

Yo se la respuesta, pero es dolorosa: reconociendo todos los agentes menos deuda de la asumida y contraída, lo que implica pérdidas para los inversores en bonos bancarios, pérdidas para inversores en deuda del gobierno, pérdida para los bancos en hipotecas que no serán pagadas nunca, etc.

¿Y eso qué lider se atreve siquiera a decirlo? ¿si Sala i Martin fuera Ministro de Economia lo impulsaría?.

Desde un despacho de profesor todo es posible, despues viene la realidad.

Saturday, July 09, 2011

Ratings y revólveres

El estallido de la crisis financiera en verano del 2007 ha estado generando el surgimiento de unas cuantas palabras que, inicialmente solo conocidas por expertos, han acabado por ver la luz en periódicos generalistas, y por ende, se han transformado en vocablos mas o menos de circulación mediática. Términos como hipoteca subprime, CDOs, stress tests, derivados financieros, CDS, swaps, Basilea 2, Basilea 3, y tantos otros, suelen ser ahora citados normalmente en cualquier periódico.

Pero el problema surge cuando las noticias que incluyen estas palabras adquieren relevancia social, porque pueden acabar confudiendo a la opinión pública.

Estos últimos meses estamos viendo como la palabra "rating", asociado al problema de la deuda soberana, está siendo usado de una manera bastante "libre" por la prensa, de manera que se da la impresión que las agencias que producen los rating (que realmente son 3 en el mundo: Moody's, Standard and Poors y Fitch) son la reencarnación del diablo.

El último acto ha sido Portugal, pais que viene teniendo problemas importantes de financiación, a pesar de haber sido rescatado por sus socios europeos. Una de las agencias de rating, Moody's, la semana pasada le bajó el rating a Portugal hasta bono basura, en un momento crítico porque Portugal estaba subastando títulos de deuda. Una bajada de rating en un momento crítico puede significar, para los mercados, firmar una sentencia de muerte al país calificado.

Juan Ignacio Crespo apunta muy bien en este artículo que el problema con las agencias de rating es que se han convertido en un "Deus ex machina", que no controla sus poderes, y cuyas acciones terminan provocando efectos no deseados.

A mi juicio, está en el propio mercado (agentes inversores, bancos, reguladores, gobierno, bancos centrales) revertir esta situación. Un presidente que es asesinado por un loco con revolver no tiene porque significar que se prohíban los revólveres: una potencial víctima de violencia de género puede sentirse más defendida con un revolver en su casa. Con un revólver tambien podríamos poner fin a las aventuras de un dictador loco.

Con los rating pasa lo mismo. Hay que saber qué significan y cómo usarlos. Los reguladores bancarios fueron los primeros en (ahora se ha visto erróneamente) focalizar en la importancia del rating, haciendo obligatorio a los bancos tener sus carteras de créditos calificadas (ya sea por ratings externos o internos), y posteriormente asignando requerimientos de capital según esas calificaciones. Así es como funciona el acuerdo de capitales Basilea 2 por ejemplo, y es algo que (de momento) no será cambiado por Basilea 3.

Asimismo, todos los fondos de inversión del mundo tienen unas políticas que les ordenan la calidad de los títulos en donde pueden invertir: dicha calidad se mide por el rating asignadp.

Finalmente, los bancos centrales tienen también sus normas sobre qué títulos y con qué calidad pueden descontar, calidad que viene determinada por el rating.

Dos son las ventajas claras de la existencia de un rating: una es que es lógico que para entender el posible riesgo de invertir en una empresa exista un método mas o menos cuantitativo que ordene la calidad del título, de mayor a menor riesgo. Si no lo tendríamos, habría que inventarlo.

La segunda es que -como bien dice Crespo-el proceso de asignación del rating abarata costes: no tiene sentido permitir la existencia de 30 o 40 maneras de calificar el riesgo de una empresa o banco porque entonces el tiempo de analizar y entender cada una haría ineficiente cualquier toma de decisión de inversión.

Hasta aqui todos de acuerdo. Problema distinto es la interpretación y uso que hagamos de esas calificaciones. En general, la mayoría de analistas (y muchas noticias en diarios) tiende a ver el rating como una medida de previsión sobre la calidad crediticia del título en el futuro, pero esto no es así. Los ratings -desafortunadamente- no son medidas tipo "forward looking".

Un rating es como cuando vamos al médico para un chequeo general, y nos dicen que estamos bien, algo alta la tensión, algún kilo de más o de menos, y poco mas. Es nuestra situación hoy, en condiciones normales.

El médico no te asegura que dado este chequeo, no tendrás nunca ningún problema.

Si por una de esas, una persona decide tranquilamente hacer inmersión acuática luego de hacerse un chequeo general básico, puede enterarse luego de muerto que tenía un problema concreto en el corazón que, de ser advertido por un cardiólogo, le hubiera salvado la vida.

En algun momento del 2009 las agencias de rating publicaron intenciones de querer ofrecer ratings por rangos de volatilidad y asociarles un escenario de stress (lo que lo haría algo mas forward looking), pero todavía no ha cristalizado. De esta manera, por ejemplo, un país no sería simplemente AA sino que sería AA con una volatilidad media-alta y en condiciones de stress podria llegar a BBB.

Finalmente, no hay que olvidar la inconsistencia que existe entre un rating asignado en un momento dado y cómo los mercados valoran a ese rating de manera diaria. Un ejemplo: España actualmente es AA. Pero gracias a los "credit default swaps" (seguros de protección contra impagos) podemos obtener implícitamente los rating de bonos españoles que cotizan en el mercado cada día. La semana pasada los bonos españoles cotizaban como BB, cuando el país sigue siendo AA segun las agencias. (Para más detalles sobre esta inconsistencia, leed este artículo de G.de la Dehesa en El Pais-Negocios del 17-7-2011)

Es como si el resultado de un chequeo médico fuera: Ud está bien hoy, pero si quiere correr hoy un maratón, seguramente morirá. ¿Cuál chequeo es el correcto? Depende de lo que queramos hacer. Los ratings a mi modo de ver funcionan igual.

¿Quién se acerca más a la valoración real de invertir en un bono español? ¿Los mercados con sus sobrerreaciones e impulsos animales? ¿O las agencias que valoran una situación dada usando información que ha podido quedar desfasada en días o incluso horas?

En suma, el tema es complejo y su solución no trivial. Mi opinión es que deberíamos ir a por ratings más "forward looking" asumiendo rangos de volatilidad en los cálculos de capital para los bancos.

Dejo para otra ocasión el debate sobre si debería ser un ente indepediente y público quien los calculase, o agencias privadas como hasta ahora.

Sunday, December 26, 2010

Mark Twain y 2011

En “Un legado de 30,000 dólares”, Mark Twain cuenta la historia de una familia de clase media americana, los Foster. El Sr. Foster era contable, y la Sra Foster era una soñadora, leía novelas en privado y le gustaba invertir en propiedades. Tenían dos hijas.

Gracias a la pericia de la Sra Foster, luego de algunos años consiguió tener algunos terrenos, que compraba baratos y vendía luego a mejor precio. A raíz de estas inversiones, la familia logró finalmente tener unos ingresos estables y una vida cómoda.

Todo se complica cuando los Foster reciben una carta de un tío, con el cual no tenían relación (mas bien tenían mala relación), en donde este familiar les dice que pronto morirá y que toda su fortuna (30 mil dólares) iría a parar a ellos, siempre que (siempre hay una “siempre que” en estas historias...) no preguntasen nunca por el orígen de ese legado, ni hubiesen hecho pesquisas sobre si finalmente había muerto, ni tampoco deberían haber asistido al funeral.

Al principio, y para informarse sobre la muerte de su tío sin preguntar a nadie, decidieron suscribirse al periódico de su pueblo (el Sagamore), ya que seguramente su muerte aparecería en las necrológicas, pero los meses iban pasando y su muerte no aparecía publicada.

En ese momento el matrimonio se revoluciona, y comienzan a imaginarse historias imposibles basadas en ese legado.

Viven en una burbuja donde los precios de activos imaginarios comprados van subiendo, ellos venden y se hacen millonarios, así vuelven a comprar y entonces los precios suben más y así se hacen más millonarios, hasta que –entonces multimillonarios- pasan a dedicarse a la filantropia, ayudando a organizaciones caritatitvas.

En medio de ese delirio de imaginación, incluso hay espacio para que el marido le pida perdón a su mujer porque, mientras ella estaba ayudando a iglesias y niños huérfanos, él pasaba sus días corrompiéndose en una vida secreta de juegos, compinches licenciosos, y “multimillonarios en dinero pero paupérrismos en moral”.

También hay lugar para que el matrimonio imagine posibles candidatos para sus hijas, tales como hijos de embajadores, vicepresidentes, marqueses, hasta que al final se deciden por el gran duque heredero de Katzenyammer (“será el primer enlace morganático que se celebre en América”-dice el Sr.Foster).

Pero todo se derrumba. En ese derroche imaginativo, los Foster se dan cuenta que todo no puede ir siempre tan bien, y la bolsa se colapsa, los precios se desploman y los Foster pierden todo.

Pero se consuelan pensando que todavía no habían recibido el legado de su tío.

Las escenas finales del cuento son magníficas. Los Foster se enteran que su tío había muerto hacía cinco años, pobre, teniendo como activos solo una carretilla que regaló al que lo enterró, el editor del periódico Sagamore, quien en su momento quizo publicar una pequeña nota necrológica que no se publicó por falta de espacio.

Dos años después, los Foster, llenos de tristeza y envejecidos, se quejaban de que su tío podría haberles legado una suma que nos les hubiera hecho desear aumentarla, que estuviera más allá de cualquier tentación de especular.

-Eso es lo que hubiera hecho cualquier alma afectuosa, pero en él no había ningún espíritu generoso, no había piedad, no...- fue lo que dijo antes de morir el Sr Foster.

La crisis económica está dejando por el camino muchas familias como los Foster. Pero con una diferencia. Los Foster, aunque acabaron muriéndose de tristeza, en vida no se endeudaron. Su imaginación les llevó a vivir por encima de sus posibildades, y fue muy lindo mientras duró.

Twain acabó su cuento en 1904, pero casi 107 años después hay muchas familias que sí se endeudaron para vivir por encima de sus posibilidades y aunque nadie sabe como será nuestro final, de momento el tránsito está siendo bastante infeliz.

Moraleja del cuento: Los mercados financieros no son almas afectuosas, lo mismo que el tio de los Foster en el cuento de Twain.

Feliz 2011.